A finales de la década de 1990, se conocen los resultados
de la “Encuesta sobre la
Enseñanza de la
Historia de Venezuela. Análisis Cualitativo y Cuantitativo” [2],
aplicada el 13 de noviembre de 1996
a una muestra de 4.436 estudiantes del 2do año del ciclo medio
diversificado, ubicados en cinco ciudades venezolanas: Caracas, Maracaibo,
Mérida. Barquisimeto y Maturín. El propósito de esta iniciativa fue medir
estadísticamente los rangos vinculados con los contenidos, actitudes y valores
imbricados en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la Historia de Venezuela, a
fin de despejar algunas dudas en torno a las recurrentes críticas y denuncias
sobre las deficiencias y deformaciones, potenciadoras de un escaso y
superficial conocimiento histórico entre los jóvenes estudiantes del país. Los
resultados demostraron que sí atravesamos por una grave crisis educativa, que
afecta no sólo la enseñanza de la
Historia de Venezuela, amén de las áreas disciplinarias de
las Ciencias Sociales / Humanas, sino a todo el Sistema Educativo Venezolano. p1
En este sentido, son
contundentes los resultados cuantitativos elaborados por el CENAMEC [3] ,
específicamente al evaluar el rendimiento de los estudiantes en Historia de
Venezuela, que arrojó un puntaje de 9,80 sobre 20 puntos. El análisis
cualitativo pone de manifiesto las deficiencias y carencias de los estudios
históricos en el sistema escolar, los cuales son calificados como conocimientos
mediocres, pobres, fragmentados e inconexos; reflejo de las formas y estilos
cómo se enseña la Historia
de Venezuela y como se evalúa la misma. También afirma que la enseñanza y
aprendizaje de la Historia
venezolana se sustenta en una visión deformada y deformante de los fines que
persigue la Historia
de Venezuela en la formación de la Identidad Nacional ,
pues no existen referentes conceptuales para comprender el proceso de formación
de la Nación. Estas observaciones también incluyen a los docentes, enseñantes
de la Historia ,
egresados de Instituciones Superiores. p2
Se concluye que los programas vigentes
(1997) de las tres etapas de Educación Básica y de Media Diversificada conceden
a la historia, menos del 5% del número total de horas destinadas a la totalidad
de los contenidos, revelando una “sub-valoración” por los contenidos
históricos y una situación de minusvalía como asignatura curricular; de
igual modo, los manuales y textos acusan repetición con fuerte tinte
“cronológico”, destinados sólo a la transmisión de valores, creencias y representaciones
favorecedoras de la “identidad nacional”, aunque paradójicamente la Historia de Venezuela
siga ocupando espacios tan reducidos en el tiempo escolar y se le subvalore
como conocimiento formador de “ciudadanos democráticos, solidarios, críticos e
integrales”. p2
No obstante, hoy se discuten
nuevas propuestas en el marco del Proyecto Educativo Nacional, que anuncia y
promueve un cambio educativo, una nueva cultura política y la formación de un
ciudadano integral, preparado para los retos de un nuevo milenio trocado
en siglo XXI, delineado sobre los cuatro pilares del proceso de
aprendizaje que visualiza la
UNESCO : Conocer (conocimiento-pensamiento), Hacer
(investigar-innovar), Ser (conciencia crítica y valores) y Vivir Juntos
(tolerar y compartir). Una vez más, en este contexto, se redimensiona el papel
de la enseñanza de la
Historia de Venezuela y América Latina, así como el
compromiso del historiador en la construcción de una cultura de Paz e
Integración para los niños, jóvenes y adultos del III milenio. p2
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